Es bastante común que los niños y niñas en edad escolar se vean afectados por los piojos, los parásitos diminutos. Estos se alimentan de la sangre que extraen del cuero cabelludo, dando lugar a una infestación conocida como pediculosis.

A pesar de que no causan enfermedades de gravedad, sí producen molestias considerables, como un picor intenso, irritación cutánea y, a veces, infecciones adicionales por rascarse sin parar.


El contagio de piojos es algo muy habitual entre los más peques, ya que suelen jugar muy cerca unos de otros y comparten cosas como peines, gorros o almohadas. La proximidad en las clases y en los lugares donde conviven facilita que estos parásitos se extiendan rápidamente. Cabe señalar que tener piojos no tiene que ver con ser poco higiénico, sino con lo fácil que es contagiarse.


Para mantener el problema bajo control, es clave detectarlo pronto. Los síntomas más frecuentes son rascarse la cabeza a menudo y que aparezcan liendres, que son los huevos de los piojos, pegados al pelo cerca del cuero cabelludo. Examinar la cabeza de nuestros hijos e hijas con regularidad, sobre todo detrás de las orejas y en la nuca, ayuda a identificarlos enseguida.


El tratamiento implica usar lociones o champús creados específicamente para matar piojos y liendres. Además, hay que usar un peine especial con púas muy juntas para quitar los restos y evitar que vuelvan a aparecer. También es aconsejable lavar la ropa de cama, las toallas y otros objetos en agua caliente, y no compartir objetos personales durante el tratamiento.


La prevención se apoya en saber cómo actuar y en estar atentos. Enseñar a niños y niñas a no prestarse gorros o peines y avisar a los colegios si hay una infestación ayuda a parar la propagación. Si se detectan a tiempo y se tratan bien, los piojos se pueden controlar sin mayores dificultades.

Guía para la búsqueda de piojos

1. Antes de empezar
Asegúrate de tener buena luz, lo ideal es luz del sol.
Necesitarás un peine especial con dientes muy juntos.
Pon una toalla sobre los hombros del niño o niña para más comodidad.
Tómalo con calma, la revisión debe ser tranquila.


2. Preparando el pelo
Divide el cabello en secciones pequeñas.
Usa pinzas o gomas para apartar el pelo ya revisado.


3. Dónde mirar con atención
Echa un vistazo detrás de las orejas.
No olvides la parte de atrás del cuello, cerca del pelo.
Revisa la coronilla y la parte del flequillo.
Examina cada mechón.


4. Qué buscar
Liendres: bolitas claras, blancas o amarillentas, muy pegadas al pelo, cerca de la piel.
Piojos o ninfas: bichitos pequeños, marrones o grises, que se mueven muy rápido.
Señales indirectas: rasguños, piel irritada o pequeñas heridas en el cuero cabelludo.


5. Comprobación final
Pasa el peine especial desde la raíz hasta las puntas.
Mira el peine después de cada pasada para ver si atrapaste algo.


6. Seguimiento
Revisa varias veces las áreas donde suelen esconderse.
Si estuvo con peques con piojos, repite la revisión varios días.

Y… ¡Adiós a los piojos!

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