Pasar del calor del verano a los meses de otoño e invierno es un gran cambio para todos, especialmente para los más pequeños.
A la hora de comer, los peques de la casa a veces son un cielo, y otras, pura batalla. De los 0 a los 6 años, su forma de comer cambia muy rápido. Pasan de tomar solo leche a probar cosas nuevas, que a veces les encantan y otras les dan desconfianza.
En nuestra escuela sabemos que darles de comer es más que llenarles la barriga, es enseñarles a disfrutar de la comida y crear buenos hábitos. ¿Y cómo hacer que esto sea fácil y sin problemas? Aquí van tres ideas:
Imitar a los mayores
Nuestros hijos e hijas aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Si quieres que prueben el brócoli, lo mejor es que tú también comas brócoli. Compartir la mesa en familia, sin distracciones y con el mismo plato para todos, es la mejor manera de enseñarles a comer bien.
Ser paciente y probar de todo
Puede que tu hijo o hija necesite probar un alimento entre 10 y 15 veces antes de decidir si le gusta. Si no quiere el calabacín cocido, no pasa nada. Intenta hacerlo al horno, en puré o en tortilla. Presentar la comida de diferentes maneras los anima a probarla y les quita el miedo.
Involucrarlos en la cocina
Ir a comprar juntos, desgranar guisantes, lavar los tomates o mezclar ingredientes son cosas que les divierten mucho. Si ayudan a preparar la comida, querrán probarla más. Además, usar las manos les ayuda a mejorar su motricidad y a ser más independientes.
Una regla importante: los adultos elegimos qué y cuándo se come; los niños deciden cuánto. Si respetamos cuando dicen que ya están llenos, les ayudamos a tener una relación sana con la comida.
En Escuela Infantil Bambinos, vemos todos los días que, con paciencia, comidas variadas y un ambiente tranquilo, al final los platos se acaban y todos están contentos.
¡Bon appétit!

