Había una vez, en un pueblito lleno de luces y sonrisas, una niña llamada Lucía. Cada noche, Lucía, miraba las estrellas antes de dormir, pero esa noche… ¡algo era diferente!

En el cielo, una estrella enorme y brillante parecía bailar. Lucía llamó a su mamá y le dijo emocionada:

  • ¡Mira, mamá! ¡Esa estrella está viva!

Su mamá sonrió y le explicó:

  • Esa es la Estrella de los Reyes Magos. Está guiando a tres sabios que vienen desde muy, muy lejos.

Lucía abrió mucho los ojos.

  • ¿De verdad? ¿Y a dónde van?
  • Van a visitar a todos los niños y niñas que han sido buenos, dijo su mamá, trayendo regalos y alegría.

Esa noche, Lucía dejó junto a su zapato un vaso de leche y galletas, y también un poco de agua y pasto para los camellos. Luego se fue a dormir con una gran sonrisa.

Mientras dormía, en el cielo los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar seguían la estrella resplandeciente. Sus camellos caminaban despacito por las nubes de azúcar y el aire olía a canela y sueños.

Cuando llegaron al pueblo, se detuvieron frente a la casa de Lucía.

  • Aquí vive una niña con un corazón lleno de luz, dijo Melchor.
  • Entonces, dejemos su regalo, agregó Gaspar con una sonrisa.
  • Y no olvidemos dar las gracias por la leche y las galletas, dijo Baltasar mientras reía.

Dejaron un paquete envuelto en papel dorado junto al zapato y continuaron su camino, guiados por la estrella brillante.

Al amanecer, Lucía se despertó, corrió hasta el árbol y… ¡allí estaba su regalo!
Saltó de alegría y miró al cielo:

  • ¡Gracias, Reyes Magos! susurró. Prometo seguir siendo buena y compartir mis juguetes.

Y allá arriba, entre las nubes, tres estrellas nuevas brillaron un poquito más fuerte esa mañana.

¡Escuela Infantil Bambinos os desea un muy feliz día de REYES!

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